martes, 11 de noviembre de 2014

9 . SARA - la carta de Paris




   En el mes de Agosto de 1927, muere  a los 54 años María Luisa Berraute, la esposa de Anselmo, su novia francesa, casada a los 18 años, con la que probablemente compartieran las desventuras de los primeros tiempos de inmigrantes recién llegados, en Casilda.
   Este trágico suceso debe haber golpeado duramente a Anselmo,  quien en honor a su esposa, hace una donación para construir la Sala de Maternidad en el incipiente Hospital.
  Es probable, que un estado de ánimo melancólico  lo sumiera en la nostalgia por su infancia, su familia de origen, su aldea natal.
    Es una suposición de cómo surge la idea de viajar a visitar su amado Saint Niklas en Suiza.
 

 Lo que sabemos es que se embarca en una travesía por mar, esta vez en condiciones económicas muy distintas al viaje que hiciera de niño. Dejando sus negocios en manos de sus hijos, decide emprender el viaje en compañía de Sara.











Para tener una idea aproximada de cómo eran esos barcos, he aquí una descripción del escritor Ovidio Lagos sobre el “Principessa Mafalda” que naufragó en 1927: 


..."Además de doscientos noventa tripulantes, el salón comedor de la clase de lujo tenía una notable cúpula de cristal, sostenida por cuatro columnas, y ventanas que se asomaban al mar. Eran tan grandes como las de una residencia, lo cual constituyó la primera modificación revolucionaria, ya que las embarcaciones solían tener ventanas pequeñas.

Imaginemos, entonces, al gran salón comedor, iluminado por centenares de luces, y a las mujeres ingresando de noche con los inevitables tocados de aigrettes o de aves del paraíso y los hombres de riguroso frac. Una orquesta probablemente interpretaba un vals o una galopa. Esa estética en apariencia tan espontánea exigía no solo un guardarropa, sino un ejército de silenciosos sirvientes. El menú no quedaba librado a ningún chef de a bordo, sino que era supervisado por el hotel Excelsior, de Roma y de Nápoles, y por el hotel National, de Lucerna, Suiza.

La sala de música parecía salida del Petit Trianon: enormes espejos, cúpula de cristal, mesas y sillas Luis XVI y un ventanal donde no hubiera sido difícil imaginar a María Antonieta contemplando su bucólico jardín. …

…Los camarotes de la clase de lujo no le iban a la zaga: eran de enormes dimensiones, con las clásicas camas de bronce. Tenían, además, teléfono. Con solo levantar el auricular, se podía pedir toda clase de exquisiteces, o la presencia de una
coiffeuse o de una manicura, hablar con personas amigas room to room y enterarse, por ejemplo, de los chismes de a bordo, o, también, criticar el vestuario ajeno…"


Las ilustraciones son del folleto original del barco Augustus.

    Es posible imaginar las ilusiones de  la joven Sara, que cumpliría 22 años en Europa, el 11 de junio, al acompañar a su padre en este viaje ideal. Después de varias semanas de disfrutar las distintas experiencias del viaje por mar, se habrá maravillado con los lugares que visitaron en el Viejo Mundo.
Hasta que llegaron a París.
En 1929, las comunicaciones eran otras, se hacía principalmente mediante cartas, y por telegrama algún mensaje escueto cuando era algo urgente.
Llega a manos de Rogelio Sarbach, la siguiente carta ….

Paris, 16 de Junio de 1929
            
                                          Señor Rogelio Sarbach
                                                                       Venado Tuerto
     Estimado Señor:
Esta mañana he venido al Hotel Central para ver a su señorita hermana, llamada por una de mis amigas que es la enfermera que ha asistido a su Señor papá, Q.E.P.D.
Encuentro a su hermanita admirable, de valor, en medio de su gran dolor, ella conserva su sangre fría, y todo lo ha dispuesto perfectamente bien.
Sarita ha recibido dos telegramas, uno suyo, donde le comunica la llegada de su hermanito Armando; el otro telegrama es de su novio. De su hermano Armando, nada ha recibido aún, pero presume que él ha telegrafiado a Uds. y lo espera impaciente.  Como ella me encarga que le diga, que seguramente Udes. estarán de acuerdo con todo lo que ella ha decidido.
Primeramente, llevar el cuerpo de su pobre papá a ésa, para darle sepultura junto a su inolvidable mamá; hacer guardar aquí el cuerpo que hasta embalsamar, en la empresa fúnebre, hasta poder ponerse en viaje.
Aquí en el Hotel ha encontrado un empleado, el Secretario General, que habla español y ha vivido en Argentina, dicho Señor, ayuda en todo a su hermanita, y todo lo hace con mucho corazón tomando gran parte en esta gran desgracia.
La enfermera también es una señora muy recomendable, de gran garantía, y luego que hayan concluido con los trámites del entierro; Sarita irá a vivir con ella hasta que llegue su hermanito, a casa de Mme. Delalugy, la que ha cuidado a su papá con todo interés y esmero.
La enfermedad de su Señor papá, empezó con un resfrío abordo al tomar el tren, en Chesbourg, estaba muy caído y no quiso comer, durante el viaje del tren. Llegaron a Paris el Sábado 8, su papá muy abatido y se quejaba de estar muy cansado, su hermanita le tomó la temperatura, y con sorpresa vio que tenía mucha fiebre, inmediatamente llamó un médico que no encontró que tenía congestión pulmonar; su hermanita insistía cada día en preguntar si era grave, pero los tres médicos que vinieron a verlo siempre a pedido de Sarita, no encontraron que fuera mortal, ni desesperado el caso, hasta el último momento acariciaron la esperanza de salvarlo y que hicieron todo lo que humanamente fue posible. Su papá no sufrió ni se dio cuenta que se moría.
Ayer Sábado a las 7 ½  de la noche, sin agonía ni sufrimiento, dejó de existir; Sarita estaba muy acompañada, el Señor secretario, la enfermera estaban a su lado. Les ruego hagan, continúen en mandar la correspondencia, al Hotel Central, de aquí se encargaran de que lleguen a manos de Sarita. Sarita les ruega que esta carta, sea para todos, incluso su novio, ella no tiene ni ánimo de escribirles por el momento, lo hará un poco más tarde.
Los saludo y acompaña
Mme. Costa de Mastreuil






    Sara era muy joven, se encontraba sola en un país donde no  podía comunicarse, y tratando de hacerse entender o de comprender ella a médicos y enfermeras. Con la angustia de ver a su padre enfermo, que de a poco empeora y muere. Encuentra personas que la acompañan y ayudan a sobrellevar ese trance doloroso. Debe tomar decisiones y lo hace, aunque para escribir a su familia, no le queden fuerzas.

Carta original en el papel con el monograma SAS Sara Amelia Sarbach y postal del Hotel Central aportados por Eduardo Eguren.


    A su regreso, tiempo después, Sara contrae matrimonio con su novio Fortunato Garigiola, quien ejercía la profesión de odontólogo.

La pareja tiene dos hijos, Enrique y Sara. La familia reside durante varios años en Venado Tuerto y luego se trasladan a Buenos Aires.
Revista El Mejor Amigo, ejemplar de 1933, donde aparece el aviso de Fortunato Garigiola, en el listado de profesionales.